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Marruecos país de la multiculturalidad

 Marruecos país de la multiculturalidad

 En la actualidad, cuando hablamos de Marruecos, lo primero que se nos viene a la cabeza es un país con una cultura y tradiciones basadas en el islam y los fuertes vínculos familiares. Si volvemos atrás en el tiempo, descubriremos que este país cuyos habitantes originarios fueron los bereberes, pasó por muchos procesos de transformación  a medida que fueron llegando distintas civilizaciones.

Marruecos, por suposición geográfica, fue un punto estratégico para los Fenicios,quienes  en su afán por controlar el comercio marítimo, los metales, la pesca y otros recursos naturales, fundaron varias ciudades en el litoral atlántico y Mediterráneo. Hoy en día, siguen formando parte del patrimonio arquitectónico del país ciudades como: Lixus, Arcila, Tánger, Alhucemas o Essaouira.

Los Romanos también hicieron de Marruecos una de las tierras más importantes de su imperio. Fundaron ciudades como Volubilis, que en la actualidad es una de las ruinas romanas mejor conservadas del mundo. Antiguamente, fue muy conocida por la calidad de su aceite de oliva. También convirtieron  Lixus en una de las ciudades más importantes de la época por la calidad de Garum que se producía allí.

 

 

Los árabes en su afán de conquistar Al Andalus y difundir el islam por el mundo,   hicieron de Marruecos una de las tierras más importantes del imperio árabe musulmán.  Fundaron Fez, que en aquella época albergó la universidad  de Al-Karaouine. Esta universidad es una de las tres más importantes del mundo musulmán y en la actualidad sigue siendo uno de los grandes atractivos de la ciudad junto a su medina, declarada patrimonio de la humanidad por la UNESCO.

 

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Universidad alkaraoyyin en la medina de Fes

 

Hoy en día, también podemos apreciar en Marruecos el paso de otras civilizaciones: la portuguesa, que en el siglo XV fundó ciudades como Asfi o Mazagaô, la actual Al-Jadidad, la francesa y la española, que repartieron el país en dos protectorados. En el norte y el Sahara Occidental se instauró el protectorado español y en el sur y centro del país, el protectorado francés. Estas dos civilizaciones permanecieron en el país hasta el año 1956, momento en el que cedieron a Marruecos su autonomía. Esta  influencia está todavía muy marcada  en la arquitectura y entre la población local.

 

Iglesia católica de Nuestra señora del Pilara De Larache

Iglesia católica de Nuestra señora del Pilara De Larache

 

Ahora podemos entender por qué Marruecos es un destino de turismo histórico-cultural por excelencia. Podemos apreciar el paso de todas estas civilizaciones a través del legado tanto arquitectónico como cultural.  Visitando sus ciudades, sus calles, sus medinas bien conservadas con influencia occidental y sus monumentos, aquel que lo desee podrá sumergirse en las profundidades de su historia y de sus costumbres. No podemos olvidar, por supuesto,  su artesanía y su gastronomía,  sobre todo si se conoce de la mano de la siempre acogedora gente del país.


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